
Érase una vez… un producto: el nacimiento (1ª parte)
Érase una vez… un producto que estaba a punto de nacer.
Dentro de su Product Manager se mostraba juguetón aún sin haber nacido; por las pataditas que propinaba se le presumía carácter. Su Brand Manager y Director de Marketing también le mimaban, habían asistido ya a muchos nacimientos, ¡todo debía estar preparado para el alumbramiento!
El producto provenía de una prestigiosa estirpe cuyos hermanos, primos y demás familiares habían triunfado en el mercado, muchos de ellos seguían todavía -años después- en la punta de lanza, eran referentes, y muy queridos y admirados por los consumidores. Otros familiares habían caído en el olvido y de algunos decían, que el gran CEO quería coger directamente las riendas de la comunicación.
Nuestro nuevo producto no lo tendría fácil, su posicionamiento debería ser preciso desde el primer momento, el mundo había cambiado, muchos decían algo, no sé muy bien qué, pero hablaban de que había llegado en la época del cambio, ¡la del nuevo paradigma!
Su lanzamiento al Mercado se debería preparar con sumo cuidado, las cosas ya no eran tan fáciles. Su PM y Brand Manager le dijeron al Director de Marketing que lo tenían todo listo y dispuesto, el nuevo producto era muy importante para toda la familia. Mejor tenerlo todo previsto y que el gran CEO se sintiera orgulloso de los tres.
Y llegó el día del nacimiento, el PM y el Brand Manager tuvieron en cuenta todas las propuestas recibidas, la mayoría de ellas dando respuestas parciales a las necesidades del bebé. Todos sabían que la comunicación del nacimiento se debería orquestar estratégicamente y de una manera global: la familia había estado reunida y así lo había decidido.
Entre todos había estudiado muy diversas propuestas. La Agencia de publicidad les hablaba del vestido que le pondrían una vez que hubiera nacido y les propusieron una historia que comenzaría en el bautizo, que enlazaría con la puesta de largo y que le serviría para explicarse también cuando se hiciera mayor. Por otro lado, la Agencia interactiva les decía que habían de pensar en una ceremonia paralela, que los trajes no podrían ser los mismos y que lo más importante era enseñar al producto a hablar lo antes posible. Además de mostrar sus valores, nuestro recién nacido debería empezar a conversar con los consumidores desde bien jovencito. Otro de los amigos de la familia, el Marketing online, les explicaba que estaba preparando un evento en la red para su salida a sociedad que ya verían ya… los amigos SEO les comentaban que ya lo estaban posicionando, su primo el SEM, que ese posicionamiento les costaría un dinero. Y además, mucho antes de nacer, el PM recibió muchísimas llamadas de Agencias especializadas en RRPP y de otros amigos que montaban campañas específicamente en Social Media, y claro está, estos últimos decían que la reputación del recién llegado debería generarse desde la cuna.
Y a eso que entro en juego la Central, perdón, la Agencia de Medios, que abogaba por poner orden y estructurar una campaña de comunicación orquestada y gestionada con un único objetivo, el producto.
Realmente la familia debería actuar rápido. El recién nacido había llegado en un entorno convulso, decían que “el gran hermano” -la tele de todos-, ya no era lo mismo y que sus buenos resultados no le bastarían a nuestro producto para crecer…
Y colorín no colorado, este cuento no está terminado… continuará la próxima semana intentando resolver el lanzamiento de nuestro recién nacido.
Pero ya se sabe, no tiene porque existir un único camino, se puede llegar a un objetivo por diferentes senderos, yo propondré uno, pero si quieres, tú puedes escribir la propia historia de tu producto.
¡Anímate a continuar esta historieta… tú mismo!
CONTENIDO RELACIONADO
ETIQUETAS:
Etiquetas: Agencia de Medios, historia de un producto, nacimiento de un producto, producto




Loading... 




RSS Noticias
