
Tranquilos. Al final la culpa no es nuestra.
Un poco de recreo entre tanta cifra. Desde que trabajo en publicidad soporto, de vez en cuando, las críticas de algunos amigos que entienden que, como el objetivo principal de nuestra profesión es impulsar el consumo, los que trabajamos en publicidad somos grandes responsables por todos los males relacionados con el consumo y sus excesos. A mi, lo confieso, me encanta consumir y creo que todos los excesos son malos. Por otra parte me resulta paradigmático que los mismos que suelen criticarlo son los primeros en quejarse de las consecuencias de una caída de consumo en la crisis económica. ¿Alguna vez pensasteis que un mejor resultado de una campaña publicitaria tal vez evite la pérdida de empleos? Porque en definitiva es así y vale la pena tenerlo en cuenta en los tiempos que corren. Vamos al tema. Reconozco que siempre me ha tocado perder en las discusiones acerca del tan mentado “cambio climático global”. He de decirlo claro: En este tema siempre estuve en el bando perdedor de los que pensamos que el clima obviamente cambia, ha cambiado y seguirá cambiando pero eso no quiere decir que obedezca a la actividad humana. Cambio climático si, pero cambio climático antropogénico, no. Ya me dirán que muchos científicos están de acuerdo con que la actividad frenética del hombre en pos de un consumo desenfrenado está arruinando al planeta y que los polos se deshielan y que vamos a terminar todos nadando…y alguno me recomendará ver el vídeo de Al Gore. Pero la experiencia indica lo contrario. La actividad del hombre es casi irrelevante frente a la influencia de las tormentas solares, la evaporación de los océanos y las erupciones volcánicas que arrojan muchísimo más CO2 a la atmósfera que todos los coches del planeta juntos. Pues bien, resulta que hace unos días estalló lo que algunos consideran el mayor escándalo científico del siglo: el “Watergate Climático”. Un hacker penetró en los ordenadores del “Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático” de la ONU y accedió al historial de correos electrónicos y otros documentos de la elite científica que respalda la teoría del cambio climático como consecuencia de la actividad humana y diseminó los contenidos por la red. Lo primero que surge es: eliminación de datos, fabricación de pruebas, acoso a los científicos que piensan distinto, amenazas para obtener contribuciones, y gran cantidad de detalles acerca de como se ha venido manipulando la información “científica” cada vez que las pruebas conducían hacia otro lado. Por lo tanto respiremos tranquilos y sigamos trabajando para que nuestras campañas sean tan efectivas como sea posible porque al parecer la culpa ya no es nuestra. Hoy saldré de compras. Les dejo un par de enlaces para el que quiera profundizar: http://www.youtube.com/watch?v=rwxS3kWM7io http://www.libertaddigital.com/ciencia/escepticos-y-alarmistas-piden-responsabilidades-por-el-watergate-climatico-1276377135/CONTENIDO RELACIONADO
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Etiquetas: cambio climático, consumo, desarrollo, Publicidad


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